Desde mi burbuja

El mal llamado género de superhéroes

De un tiempo a esta parte estamos viendo como las películas cuyos protagonistas van en mallas, llevan máscara y tienen poderes extraordinarios están copando la cartelera y reventando todos los 'récords' de recaudación en taquilla. 6 programadas para este año y otras tantas ya tienen fecha para 2017.

Como no puede ser de otra manera ya se ha creado una división de opiniones respecto a lo que supone que sean los superhéroes los que hayan asaltado los cines a golpe de CGI y repartos famosos.

Pero lo cierto es que tenemos que remontarnos a dos películas en concreto para empezar a desentrañar la génesis de la incursión de los héroes del cómic en el cine.

Batman Begins, Christopher Nolan, 2005. Tanto esta primera como las dos secuelas del murciélago de Gotham, abrieron un abanico de posibilidades, desvelándonos un personaje mucho más humano, lleno de inquietudes, que iba un paso más allá del concepto de héroe "al uso" y que exploraba unos aspectos mucho más cinematográficos que la típica película de superhéroes en las que se contaba el origen de los mismos, y las filias y fobias que les acompañaba durante toda la peli (siempre guardando la mayor fidelidad posible con los cómics) casi como en un recorrido uniforme que desembocaba en una clásica pelea final con el malo de turno en la que por supuesto, el protagonista se alzaba con la victoria y de postre, se llevaba a la chica.

                                                                                                         Póster de Batman Begins

Así nos lo vendieron en las tres primeras de Spiderman, Hulk o Los 4 fantásticos. Por no hablar de las olvidables versiones de Daredevil, Green Lantern o el Batman de Clooney. Y estoy hablando en su mayoría de personajes Marvel (cuyos derechos pertenecían a diversos estudios), que siempre habían tenido un toque mucho más lineal, maniqueísta si me apuras en los que no había un momento para el debate o el conflicto interno del superhéroe. Por ello es tan importante para "la casa de las ideas" el estreno de la siguiente película.

Iron Man, Jon Favreu, 2008. Tras una "recogida" de los derechos que durante los últimos años Marvel había estado vendiendo a los diferentes estudios cinematográficos, deciden traerlos de vuelta para ponerse a trabajar al calor del casi independiente 'Marvel Studios'. Y la primera de ellas fue la obra maestra y claro precedente que supone Iron Man. Desde la elección del director, hasta el conocido y talentoso reparto se crea una nueva forma de contar historias. Se trata de la apertura de un nuevo universo. Personajes e historias entrelazadas, unidas por unas películas que culminan en un crossover final, que fueron Los Vengadores, Joss Whedon, 2012.

                                                                                                            

Yo tengo la opinión, que Robert Downey Jr es el "dios" (al menos en cuanto a la parte interpretativa se refiere) sobre cuyos hombros recae todo este universo y dada su continua aparición aunque sea "de tapado" en los últimos largometrajes reclamando de forma casi inevitable una posición de claro protagonista, es lícito pensar que el estudio piensa lo mismo.

Es necesario aquí realizar una clara distinción entre DC y Marvel, que en su momento tomaron caminos diferentes y ahora parece que buscan la misma cosa.

DC Comics (estudio perteneciente a Warner Bros), optó por volcar todo su potencial en Christopher Nolan y en el Batman de Christian Bale, en una andadura de 7 años que finalizó con El Caballero Oscuro la leyenda renace, Christopher Nolan, 2012. La prematura muerte de Heath Ledger (el Joker) precipitó el fin de las historias del que es considerado como el mejor Batman del cine, con esa última entrega que hay que decir no estuvo a la altura de lo esperado (Nolan no quería hacerla) pero sí que dejó una estela en cuanto a lo que significa el espíritu de los cómics de DC y que se trasladaba al cine con estas entregas. Un tono mucho más oscuro y profundo que sus principales competidores, y que por qué no, también tenía cabida entre los espectadores (El Caballero Oscuro, Christopher Nolan, 2008, es la vigesimotercera película más taquillera de la historia del cine). En ese mismo lapso de tiempo, Marvel estrenaba las 6 películas que conformaban la Fase 1 de su Universo Cinematográfico mientras que DC se detuvo en seco y volvió a las andadas con el estreno de Man of Steel, Zack Snyder, 2013 y 3 años más tarde su secuela directa: Batman v Superman: el amanecer de la Justicia, Zack Snyder, 2016. Por el mismo precio, Marvel lleva ya estrenadas otras 6 películas que han conformado la Fase 2 y hoy mismo dan el pistoletazo de salida a la Fase 3 cuando estalle la Guerra Civil de los superhéroes en Capitán America: Civil War, Anthony y Joe Russo, 2016. Esta nueva fase, tiene previstas 10 películas en apenas 3 años. Significa que las cosas van bien. No en vano, Marvel Studios fue adquirida en 2009 por The Walt Disney Company por la friolera de 4 billones de dólares, colaborando en gran parte al pelotazo que han pegado.

                                                                                             

Pero lo importante de todo esto, que es el éxito alcanzado por estas películas, todas ellas, más o menos acuciadas por la crítica y que han dado lugar al ingente desarrollo de estas súper producciones radica en elementos concretos. Porque no se trata solo de los estudios mencionados, sino que todos aquellos que todavía tienen licencia para lanzar al mercado sus personajes también han intentado alcanzar esas cotas y solo en algunos casos han encontrado esa suerte como el reciente éxito por parte de FOX en el experimento que supuso Deadpool, Tim Miller, 2016. o la renovada imagen de los X-Men. Pero la flauta no suena siempre, véase el remake de los 4 fantásticos que ha sido un fiasco total.

En el caso de Marvel (y que ahora parece está empezando a copiar con buen criterio DC Comics) se trata de dos aspectos:

- Un único Universo en el confluyen todas las historias y personajes. Es decir, un proyecto serio, donde se pueden contar tantas historias como se deseen sin necesidad de sobrecargar las películas con un exceso de contenido (cosa que ha pasado en la última batalla entre Superman y Batman; querían contar tantas cosas que un hecho tan épico como era la batalla entre los dos héroes más famosos de DC quedó en un claro segundo plano). Para llevar esto a cabo, ha bastado con firmar a los actores por contratos de varias películas.

- Un único hilo conductor de todas las producciones. En este caso, la clave es un tipo con gorra. Kevin Feige fue nombrado presidente de Marvel Studios y es el ideólogo de este magnífico universo. Fue él junto con Louis D'Esposito, actual vice presidente y co-productor los que decidieron impulsar este proyecto. La idea de que se cuenten historias por separado, pero con tantas referencias entre ellas y a los cómics que muchas veces son imperceptibles para el lego en tebeos y que a la vez contenta al fan más "hardcore", va acompañada de la búsqueda de un reparto serio y veterano: Robert Redford, Michael Douglas, Tommy Lee Jones...junto a nuevos actores que ya se están haciendo imprescindibles en las pantallas como Anthonie Mackie, Chris Hemsworth o Jeremmy Renner, son la perfecta simbiosis de unas cintas que van mucho más allá de las antiguas biografías de superhéroes que no disponían de un carácter propio.

                                                                              

          De izquierda a derecha: Shane Black, Robert Downey Jr, Jon Favreu, Kevin Feige y Don Cheadle en la Comic-Con de San Diego de 2012

Las películas de Iron Man son comedias con tintes científicos, la primera de Capitán América es un film de guerra mientras que la segunda es un thriller político. En Thor, los héroes mitológicos toman el control mientras que sorpresas como Ant-Man o Guardianes de la Galaxia son un perfecto cóctel de acción y comedia, siempre al amparo de lo que supone aceptar que hay unos fulanos, que tienen poderes alucinantes.

Pero una vez más, Kevin Feige es la clave. Y así lo explica en el documental: Marvel: construyendo un universo, Discovery Max, 2014, donde habla de la necesidad de buscar directores que tengan una misma línea creativa, insistiendo en que en sus películas prime el buen humor y la intriga junto con una buena dosis de acción. Porque al final se trata un poco de eso, los superhéroes son los nuevos Bruce Willis o Sylvester Stallone con la diferencia de que los Superman o los Iron Man tienen todo un "background" en cuento a cultura popular y referencias que solo les aporta el hecho de que se sean estrellas de los cómics.

Parece que DC ha querido recoger ese testigo y comenzar con su llamado DC Extended Universe pero a la inversa, desarrollando sus personajes al amparo de la "improvisada" unión que va a suponer Justice League: Part One, Zack Snyder, 2017. Veremos cómo les va. Desde luego, van a tener que remar mucho para intentar acercarse al cataclismo que ha supuesto el UCM en cuanto a taquilla, crítica y por qué no decirlo una conexión directa con el espectador que ha generalizado un nuevo género cinematográfico, el del mal llamado género de los superhéroes.


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